Mina L. Brenner

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Mina L. Brenner

Mensaje por Mina L. Brenner el Dom Jul 17, 2016 5:00 pm



Coven
17
Senior
Linz
Imogen Poots
Mina L. Brenner
Death doesn't let you say goodbye


Solía ser la niña perfecta. Respetuosa, amable, generosa, responsable, estudiosa, sonriente, solícita, risueña. Era una niña a la que le gustaba la actividad y los días de sol, que se rodeaba de gente porque no soportaba estar sola y hablaba con absolutamente todo el mundo. Una flor podía maravillarla, y tenía un alma sensible que veía belleza en todo, incluso en las grisáceas calles de Nueva York, con sus edificios altos y modernos, tan diferentes a los de su Austria natal. Hacía gimnasia rítmica y era una de las primeras de su clase. Estudiaba francés e italiano. Cuando empezó el instituto, todo el mundo creía que iba a sacárselo con la gorra, que iba a ser animadora, que iba a conocer al chico perfecto y que acabaría ingresando en la universidad de Columbia para hacer una carrera brillante y vivir una vida de ensueño. Siempre se exigió mucho a sí misma, porque quería estar a la altura, y si todo el mundo alababa lo que hacía, significaba que debía mantenerlo; no podía fallar.

Eso fue, claro, hasta que murió su madre.

Entonces, la muchacha que era una supernova de luz y energía se apagó de pronto. Antes parloteaba sin parar; ahora es bastante parca en sus palabras y no habla con casi nadie. No sólo su modo de vestir ha cambiado: hasta su manera de andar es diferente, el brillo de sus ojos ha desaparecido, y rara vez sonríe. No le gusta compartir sus pasiones con nadie, y ahora, incluso, le parece que no tiene ninguna. Sus días pasan como hechos de forma mecánica, y da la impresión de que no se fija ya en las cosas para encontrarles el lado bonito. Y si antes no aguantaba estar sola, ahora lo difícil es animarla a buscar la compañía de la gente. En el fondo, Mina anhela algún signo de cariño por parte de su padre, el cual también se encerró en sí mismo al perder a su esposa. De alguna manera, cambiando radicalmente pensó que llamaría su atención y que podrían consolarse el uno al otro, pero Hans Brenner estaba demasiado ocupado llenándose de trabajo para no pensar. Por eso, Mina se atrevió a hacer lo que en otro tiempo nunca se hubiera planteado: robar.

No obtuvo el efecto que esperaba.
Descripción Psicológica


Hans y Anna se casaron bastante jóvenes en el pueblo austriaco de Innsbruck. Durante un tiempo, tenían su casa sólo para tener un sitio al que volver cuando se bajaran del avión. Hans estuvo siendo médico voluntario en países desfavorecidos de Asia, y Anna hacía reportajes fotográficos. Pero cuando ella se quedó embarazada de su primer hijo, la pareja decidió que era tiempo de regresar a Austria y establecerse de verdad. Hans se especializó en cirujía y empezó a trabajar en el hospital de Linz. Anna, por su parte, aún hacía fotos, pero el embarazo no la dejó conseguir un trabajo más estable, con lo cual dependía de lo que su marido ganaba y de las fotos que lograba vender y publicar. Wolfgang no se lo puso fácil, realmente, y durante nueve meses estuvo demostrando que era un chico guerrero. Comparada con él, Mina apenas dio problemas a su madre. Diez años después de que naciera su primogénito, Anna daba a luz en Linz a Wilhelmina "Mina" Liesl Brenner, un bebé sonrosado de ojos azules.

Dos años después, Hans era un cirujano conocido en todos los hospitales de Austria por su buen hacer, y Anna había vuelto a ganar fama con sus reportajes fotográficos, que esta vez, en lugar de evidenciar las bellezas de otros países, ponían de manifiesto el encanto de Austria. Su trabajo fue publicado en muchas guías de viajes. Fue entonces cuando los Brenner decidieron que su país se les quedaba pequeño; ambos detestaban profundamente Alemania y Suiza no iba a provocar realmente ningún cambio, así que su destino elegido fue Estados Unidos. Tres meses después de que Mina cumpliera los dos años, la familia Brenner se mudó a Nueva York, para disgusto de Wolfgang, que estaba ya muy hecho a su vida en Linz. Se instalaron en un luminoso apartamento no muy lejos de Central Park, y, salvo los ceños fruncidos de Wolfgang, todo era perfecto, lo fue durante mucho tiempo. Al final los niños se acabaron acostumbrando al modo de vivir americano, a pesar de que en casa se mantenían los valores austriacos.

Con el tiempo, el hermano mayor de Mina se calmó, e incluso se dedicó en serio a sacarse la carrera de enfermería. Su padre estaba un poco decepcionado por el hecho de que no fuera un médico con todas las de la ley, pero Wolfgang estaba contento con lo que hacía. Nueva York no terminaba de gustarle mucho, así que cuando Mina tenía catorce años, Wolfie se mudó a un pequeño pueblo de Ohio llamado Awesometown. No fue una gran pérdida, porque hablaban con él todos los días por Skype o por teléfono, y Ohio está a sólo nueve horas de Nueva York, con lo cual no es difícil ir de visita si se turnan dos para conducir. Fue ese mismo año cuando Anna decidió hacerse una ligadura de trompas, porque las pastillas anticonceptivas que estaba tomando le daban problemas de peso y retención de líquidos, y Hans no se había puesto un preservativo en su vida y no iba a empezar ahora. Así que la mujer se metió al quirófano, tranquila y confiada.

Nadie se imaginaba que no saldría de ahí. Era una operación tan sencilla... Tan cotidiana. El médico que operó a Anna tuvo poco cuidado con el instrumental que utilizaba y dañó los órganos con los que estaba trabajando. La hizo sangrar. Tanto, que Anna Brenner ya no volvió a abrir los preciosos ojos azules que su hija había heredado.

Fue difícil. Fue duro. Fue el mayor desafío al que los Brenner se habían enfrentado jamás. Wolfgang volvió de Awesometown para ayudar a su padre a poner en orden los papeles de su madre y hacer compañía a Mina. Pero Mina no quería a nadie. Porque nadie podía equipararse a la mujer que capturaba la belleza de un instante. Mina había crecido siendo muy cercana a su madre y pareciéndose mucho a ella en gustos y carácter. No sólo era quien le dio la vida: Anna era también su mejor amiga. Y sin ella, Mina se sentía desorientada y vacía. Empezó a dejar las actividades que hacía; nada de club de gimnasia rítmica, nada de clase de arte o de canto, nada de idiomas. Sólo estudiaba. Estudiaba porque no le quedaba más remedio, porque su madre no hubiera querido que empezara a fallar en el colegio. Mina realmente intentó mantenerse de pie, pero cada mes que iba pasando sin la presencia brillante de Anna, era un mes que ella se hundía más y más en un pozo frío y oscuro. Y pronto su padre empezó a dejar de hablar. Wolfie seguía llamando todos los días, pero Mina no tenía nada que decirle. Su hermano intentaba animarla: le decía que cogiera la cámara de su madre y empezara a practicar para hacer lo que hacía ella; que visitara lugares insospechados de Nueva York y viera allí lo que nadie más podía ver. Wolfie insistía en que Mina tenía el mismo espíritu artístico de Anna y que debía potenciarlo. Mina insistía en que el arte había muerto con su madre.

La vida en ese apartamento de Manhattan era gris y silenciosa, como una nube cargada de lluvia que pasa por encima tuyo sin que te enteres. Mina se levantaba, iba al instituto, pasaba sus seis horas ahí, volvía a casa, estudiaba, y se metía en la cama con su música. A veces su padre entraba a su cuarto para pasarle el teléfono y que hablara con Wolfgang, pero esa era, básicamente, toda su interacción con él. Poco a poco, Mina empezaba a desesperarse internamente porque le parecía vivir con un extraño en lugar de con su afectuoso padre. Tenía que hacer algo para llamar su atención, tenía que decirle que estaba ahí, porque evidentemente el cambio de actitud y ropa no era bastante. Así que un día, en lugar de volver directamente a casa desde el instituto, Mina tomó un desvío y entró a una tienda de complementos cerca de la Quinta Avenida. Apenas reaccionó cuando las alarmas saltaron a su salida, o cuando la policía vino. Sólo pareció despertar al ver la mirada de decepción de su padre cuando pagó la fianza por ella. Esto fue el pasado Mayo.

Al día siguiente, Hans había tomado una decisión: su hija necesitaba nuevos aires, así que se le puso en la cabeza que la iba a mandar a vivir con Wolfgang. Un pueblo pequeño y tranquilo sin duda harían bien a Mina, y también, le buscaría trabajo, para que estuviera distraída e hiciera algo productivo. No era lo que Mina estaba esperando, y el hecho de que su padre quisiera apartarla de su lado le dolió. Ella quería que se sentaran a hablar y poder vaciar su corazón con la persona hacia la que era lógico volverse. Pero en lugar de escuchar, Hans la mandó a un pueblo perdido de Ohio, en el que Mina no conoce a nadie. Lo único que le dejó escoger fueron los clubs a los que empezaría a acudir en Septiembre cuando el curso comience. Mina se metió a los que sabía que darían más rabia a su padre, y se negó a que él mismo la llevara a Cleveland. Mina hizo las maletas y lo único extra que se llevó fue la cámara de su madre. No para usarla; simplemente no quería que su padre la tuviera.

Lleva casi un mes en Awesometown, trabajando en una tienda de ropa cuya dueña es amiga de Wolfie. No tiene amigos, y la única compañía que realmente le gusta es la de Taron, el pastor alemán que su hermano mayor adoptó al poco de instalarse en el pueblo. Tiene pocas y menos ganas de empezar el curso y verse obligada a relacionarse.
Historia personal


Padre:
✦ Nombre completo: Hans Oswald Brenner
✦ Profesión: Cirujano

Madre:
✦ Nombre completo: Anna Beatrice Brenner-Müller
✦ Profesión: Cadáver

Hermano/s:
✦Nombre completo: Wolfgang Franz Brenner
✦Profesión: Enfermero

Otros familiares:

Historia familiar: Opcional.
Datos familiares


Otros clubes a los que pertenece:
✦ Geek


Curiosidades:
✦ Es vegetariana. No vegana.
✦ Su hermano contrató el servicio de Netflix por ella, porque le gusta mucho ver series.
✦ Los cascos con los que escucha música ya se han vuelto parte de su anatomía.
✦ Suele ir a los sitios andando o en patines. No ha aprendido a conducir y no tiene intención de hacerlo.
✦ La versión de "Secrets" (OneRepublic) de The Piano Guys la hace llorar.
✦ Es una gran admiradora de las películas de Studio Ghibli.
✦ Fuma, aunque todas las mañanas Wolfie le dice que intente dejarlo y masque chicle en su lugar.
✦ Su libro favorito es Jane Eyre.
✦ Habla cuatro idiomas: alemán, inglés, francés e italiano.
✦ Dibuja muy bien, aunque ahora los temas de sus obras son bastante oscuros.
✦ No soporta a Matt Damon (aunque una de sus películas favoritas lo tiene a él de protagonista).
Otros datos


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Mina L. BrennerEx-Alumno

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Re: Mina L. Brenner

Mensaje por El Instituto el Dom Jul 17, 2016 5:41 pm

Parece que sabes escribir... está bien. ¡Aceptado en Random High School!

No olvides hacer los registros correspondientes. ¡Gracias!
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