Kailani Kapule

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Kailani Kapule

Mensaje por Kailani Kapule el Jue Dic 15, 2016 9:54 pm



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16
Junior
Moloka'i
Melodi Marsh
Kailani "Kai" Kapule
Mai ho’oni i ka wai lana mâlie


¿Sabéis lo que vuestra madre sueña que seáis? Responsables, trabajadores, generosos, tranquilos, educados… Kai es todo eso, en parte porque la criaron para serlo, y en parte porque no le ha quedado más remedio. Sí, lo sé, suena pretencioso. “Vaya, la niña perfecta”. Es lo que intenta ser, al menos en su casa, porque, como os digo, no le queda más remedio. Kailani tuvo que crecer de golpe bastante pronto, y su naturaleza juguetona, traviesa y aventurera se ha visto aplacada por su sentido del deber y el respeto que tiene que tener por su familia, porque la familia es lo más importante que hay. Sí, está muy reprimida, pero no le importa, porque ve su sacrificio como algo necesario que lleva a un bien mayor. Quiere a su madre más que a nadie en el mundo y se desvive por cuidarla y porque esté bien. Se desvive por procurar que se sienta orgullosa de ella y por honrar la memoria de su padre, al que tan unida estaba, y de su abuela, que tantas cosas le enseñó.

Ha crecido con las leyendas de Hawaii flotando a su alrededor y aún hoy se sabe las historias al dedillo, recordándolas incluso bajo el frío de Ohio, donde no hay playas ni sendas entre la selva por las que caminen los Menehune por las noches, ningún volcán que demuestre que la diosa Pele está viva y despierta. Haber tenido que abandonar su isla por la razón por la que lo ha hecho ha envuelto esa vida, esa llama que ardía en su espíritu en una jaula de cristal, inundada con las nubes de la apatía. Su mundo se ha vuelto una rutina, y el calor de Moloka’i, las noches cuajadas de estrellas, las hogueras, la familiaridad que allí reinaba… Bueno, simplemente ya no están. Y cada día que pasa lejos de ese ambiente, lejos de ese aire de fuego, parece que las leyendas en las que cree como si fueran verdades se difuminen en la distancia. No desea perderlas, no desea perderse, pero es muy complicado cuando, poco a poco, se está olvidando de sí misma.

Kailani se ha convertido en una muchacha más madura y seria de lo que su edad requiere, con un rasero bastante duro por el que pasan todos aquellos que no saben lo que es dejarse la piel para vivir, y todos aquellos que, aunque lo saben, malgastan su tiempo en beberse hasta el agua de los charcos y meterse basura en el cuerpo que acabará con ellos antes de que hayan podido tener la oportunidad de seguir su propio camino. Para ella, todo lo que no sea productivo es una auténtica pérdida de energía y horas. ¿Fiestas? Ni hablar. ¿Quedar con amigos? Aquí no tiene amigos, ni le interesa, aunque suela ser agradable con todo el mundo. Simplemente no quiere establecer lazos afectivos. ¿Apuntarse siquiera a un club? Ni pensarlo. Le comería parte de su estricto horario que se divide entre ir al instituto porque es su obligación, trabajar para poder mantenerse de manera no muy precaria, cuidar de su madre y ocuparse de la casa, todo repitiéndose cada día. Si no se ha vuelto loca aún es porque, por las noches, cierra los ojos y se acerca una de las caracolas que se trajo de Moloka’i al oído y escucha el mar… Y su mente vuelve a esos recuerdos felices que todavía conserva de su pasado. Se aferra a ellos, impidiéndose a sí misma echar raíces en el lugar en el que está ahora. Porque no quiere, se niega. No va a ver en Awesometown un hogar por mucho tiempo que tenga que pasar aquí. Su hogar está en Hawaii, y terminará volviendo.

Aunque probablemente, volverá sola.
Descripción Psicológica


Kailani nació en la isla de Moloka’i, en el condado de Maui, el 25 de Marzo del año 2000. Hija de un policía local y una instructora de yoga, pasaba mucho tiempo en familia. El hogar de los Kapule se componía por la abuela Hokulani, su hijo (y padre de Kai), Alika, y su esposa, Makanui. Tanto el árbol genealógico de los Kapule como el de los Hoapili (la familia de nacimiento de Makanui) se remonta muy atrás en el tiempo. La tradición de respetar y honrar a los ancestros ha llegado hasta Kailani, a quien su abuela enseñó las costumbres antiguas de Hawaii. Todas las leyendas e historias, la religión que ha heredado, su habilidad para bailar hula (aunque ha pasado un tiempo desde que lo hizo por última vez)… Todo lo aprendió gracias a ella. Hokulani era una kumu (maestra) en un halau, una escuela de danza hawaiana, y no se retiró hasta que estuvo demasiado enferma como para poder seguir. La abuela de Kailani falleció cuando ella tenía diez años, a causa de una enfermedad neurodegenerativa que la tuvo varias semanas postrada en la cama con mucho dolor. Fue Kai la que pasó más tiempo junto al lecho de su abuela, dándole agua, dándole sus medicinas, procurando aliviarla. Finalmente, Hokulani murió.

Si bien la familia se sentía triste, su cultura y su modo de ver la vida les hizo mirar el evento con cierta esperanza. Hokulani estaría en el viento cálido de Moloka’i, en la espuma del mar, en el suave rumor de las hojas de las palmeras. Estaría en el resplandor del sol al atardecer y en los colores rosados de las nubes. La anciana no se había ido; en la perspectiva hawaiana, nadie que muere se va realmente. Viven en la Tierra, y viven en las almas de quienes dejan atrás, guiándolos y cuidándolos.

Tres años tranquilos pasaron en el núcleo de la familia Kapule. Relativamente tranquilos. Makanui y Kai siempre sentían una cierta preocupación cada vez que Alika no volvía a casa por las noches porque se encontraba patrullando la isla, pero, al salir la luz de la mañana, el padre de Kai entraba por la puerta con una sonrisa. Gesto cansado, pero sonriente, siempre con los brazos abiertos para su mujer y su hija, con la que tenía un vínculo muy especial. Alika fue quien enseñó a Kailani a nadar en el mar y trató de enseñarle a surfear, pero no tuvo mucho éxito. Kai no tiene muy buen equilibrio a la hora de mantenerse en pie sobre una tabla y cabalgar las olas. Alika se rió mucho a su costa cada vez que se caía al agua y la tabla se le escapaba, mientras Makanui hacía fotos y grababa, también riéndose desde la orilla. Kai terminó por desistir, sabiendo que el surf no era lo suyo. Entre Alika y Makanui enseñaron a su hija a cocinar y a mantener un ciclo de tareas para hacer la convivencia fácil para los tres. No tenían mucho dinero, pero no importaba; tenían algo más preciado: la compenetración, el amor de la familia, el respeto que reinaba en la casa, de Alika a Makanui, de Makanui a Alika, de Kai a sus dos progenitores y viceversa. Era una vida sencilla, pero feliz.

Hasta que una noche de Octubre, cuando Kai tenía trece años, una llamada sacudió la casa exactamente a las tres y veinticuatro de la madrugada. Veinte de Octubre de 2013, tres y veinticuatro de la madrugada. Kailani tiene grabada a fuego esa fecha en su memoria. El jefe de policía de dio a Makanui la espantosa noticia de que su esposo había fallecido en un tiroteo en su ronda, junto a dos de sus compañeros. Pareció que toda Moloka’i se volcaba en la viuda y la muchacha que se habían quedado solas. Makanui se apagó poco a poco; las ganas de vivir se le quedaban cortas para lo que la vida realmente exigía. Ahí fue cuando Kai comenzó a cuidar de su madre de forma incesante, queriendo quitarle preocupaciones de encima. Sin embargo, el cuerpo de Makanui se nutrió de esa tristeza, y la enfermedad apareció.

Moloka’i es una isla muy, muy pequeña. En el continente podría considerarse incluso un pueblo, con no más de nueve mil habitantes. Lógicamente, el tratamiento contra el cáncer es inexistente e inefectivo en un sitio tan chiquitín. El médico de cabecera de Makanui les recomendó buscar ayuda no en Honolulu, que es una ciudad más grande y cosmopolita, sino en la Norteamérica continental. Cualquier lugar grande y caro se escapaba al presupuesto de lo que quedaba de la familia Kapule, así que madre e hija se establecieron en Ohio definitivamente, en Abril de 2016. Awesometown es un pueblo pequeño del que se puede salir si hay alguna emergencia, con caminos que llevan a Nueva York, a Seattle, a Boston, a Washington… A cualquier sitio donde alguien pueda ayudar a Makanui cuando el tratamiento ya no haga su trabajo. Para poder costearlo, se ayudan de la pensión de viuedad de la mujer, pero Kai también trabaja, como cajera en un Walmart de las afueras del pueblo. Pero no es suficiente. No lo es.

Y que haya un fascista en el gobierno y que Awesometown esté infestado de ellos no ayuda.
Historia personal


Padre:
✦ Nombre completo: Alika Kapule.
✦ Profesión: Era policía.

Madre:
✦ Nombre completo: Makanui Kapule (nacida Hoapili.)
✦ Profesión: Antiguamente instructora de yoga, ahora desempleada.

Hermano/s:
✦Nombre completo: -
✦Profesión: -

Otros familiares: Hokulani Kapule, abuela paterna, fallecida.

Historia familiar: Opcional.
Datos familiares


Otros clubes a los que pertenece:



Curiosidades:
✦ Fue a un colegio bilingüe y en su casa siempre han alternado entre el inglés y el hawaiano, así que habla ambos idiomas con mucha soltura.
✦ Lo que más le gusta hacer es senderismo, aunque desde que su madre cayó enferma, ya no lo practica.
✦ Echa muchísimo de menos el clima cálido de Moloka’i y el mar, las playas y la selva.
✦ Tiene acento isleño, no americano puro.
✦ Tenía un conejo de mascota que se llamaba ‘Olu. Cuando supo que se mudaban, tuvo que dárselo a su amiga Loira.
✦ Tiene guardado su traje de hula en el armario, aunque no ha encontrado motivo u ocasión para ponérselo.
✦ Le encanta ponerse flores en el pelo y coronas de hojas alrededor de la cabeza.
✦ Cocina muy bien, sus padres le enseñaron todos sus secretos culinarios.
✦ Sus colores favoritos son el amarillo y el verde.
✦ Le apasiona leer, pero apenas tiene tiempo para ello.
✦ Lo que más compra para surtir su nevera son cajas de fruta cortada (aunque no tienen nada que ver con las de su isla) y verduras, para poner sana y fuerte a su madre.
✦ Cada noche, prepara un tupper de comida para el día siguiente para su madre, porque Makanui ya no cocina; no tiene fuerzas ni ganas para ello.
✦ Se le da fatal dibujar o pintar y no tiene creatividad para escribir. O sea que es más bien poco artística.
✦ Durante la Purga consiguió un arma cuando unos neonazis atacaron el edificio en el que vive con su madre; la tiene escondida en su habitación, por si alguien trata de volver a entrar en su apartamento.
✦ Aunque es amable con todo el mundo, pierde fácilmente la paciencia cuando la ponen a prueba y tiene mucho genio.
✦ Suele llamar a su jefe “malihini” (bastardo), tanto a sus espaldas como a la cara. Total, no la entiende.
✦ Su móvil y su portátil son algo patata, comparados con la tecnología que muchos niños ricos de Awesometown tienen. Tuvo que pedirle la contraseña del WiFi a su vecino porque no les llega el dinero para pagar una línea de ADSL propia. Como el buen hombre se pasa la vida viajando, el Internet es prácticamente de Kai.
✦ Tiene un tatuaje en el hombro izquierdo, se lo hizo a los catorce años. Todos en su familia se tatuaron siendo adolescentes. El suyo es la palabra “Uhane” (espíritu, alma).
Otros datos


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Re: Kailani Kapule

Mensaje por El Instituto el Vie Dic 16, 2016 6:21 pm

Parece que sabes escribir... está bien. ¡Aceptado en Random High School!

No olvides hacer los registros correspondientes. ¡Gracias!
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